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LOS LIMITES AL DERECHO DE PROPIEDAD PRIVADA Y LA CLAUSULA DE INALIENABILIDAD EN EL NUEVO CODIGO CIVIL RUMANO (NCC)

La cláusula de inalienabilidad por la que una propiedad inmobiliaria queda gravada por la imposibilidad de ser enajenada, no estaba regulada en el Código civil rumano de 1864, aunque se admitía vía práctica judicial.

Está regulado en un capítulo denominado “límites al derecho de la propiedad” capítulo II del título II del Libro III, del NCC, arts. 620 a 630, en el que están incluidas algunas llamadas tradicionalmente servidumbres legales como la de aguas, de paso,  de vistas, etc.

Se adopta una nueva terminología para dar un tratamiento unitario a lo que se conoce ahora como límite,  que es definido en el NCC, art. 620, como aquél impuesto por ley en base al interés público o privado, siendo este último posible modificarlo o suspenderlo transitoriamente, por las partes, y que para ser oponible a terceros, debe ser inscrito en el Registro de la Propiedad. Se definen seguidamente unos límites generales en base al respeto a la vecindad, al medio ambiente, así como de otras obligaciones que le corresponden al propietario.

A titulo de enunciación, señalemos como límites al derecho de propiedad privada los siguientes: a) legales: respetar el curso de las aguas, encauzar el agua pluvial de modo que no perjudique al vecino (rum. picatura stresini),  distancias y medianerías entre distintas propiedades (60cm para construcciones en los límites, o dos metros para árboles en terrenos agrícolas), derecho de vistas para medianerías, para construcciones (2 metros), derecho de paso entre vecindades o para los servicios consistoriales, para trabajos, para recuperar la posesión de un bien que por casualidad ha caído en el fundo vecino, o para defenderse de un peligro inminente; voluntarios: por contrato, entre los que se encuentra la obligación del adquirente de no vender el bien por el tiempo máximo de 49 años y si existe un interés serio y legítimo de aquél que establece el límite al venderlo o donarlo. Art. 627 NCC.. c) judiciales, que se establecen en casos de equidad, si lo limitado no es superior al bien que produce en las relaciones de vecindad.

Por tanto, como voluntaria, el NCC solo prevé el caso del establecimiento de la cláusula de inalienabilidad. Condiciones para su validez son la temporalidad (49 años), la seriedad (interés legítimo), y que no impide su transmisión por causa de  muerte (testamento) (es decir, sin que se retrotraiga al que enajenó el bien con la cláusula), y se establece en determinados contratos. El incumplimiento de la cláusula seria, temporal, transmisible y/o positiva, da lugar al derecho del vendedor o donante a recuperar la propiedad vendida o donada: art. 629 NCC, siempre que se haya inscrito la mencionada cláusula, conforme al art. 628 del mismo NCC.

 

La cláusula de inalienabilidad se entiende implícita en los casos que se impone la obligación de vender el bien a una determinada persona pasado un tiempo. Art. 627, par. 4 NCC.

El contenido de este informe tiene carácter divulgativo y no constituye un asesoramiento profesional por parte de nuestro bufete. Recomendamos en su caso buscar asesoramiento jurídico profesional.